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lunes, 15 de mayo de 2017

De vuelta al trabajo

Hoy por fin decido reanudar el blog. Siento no haber escrito en este tiempo pero es que nuestro pequeño guerrero y nuestra princesa no nos dejan parar ni un momento.

Qué os voy a contar, la doble maternidad, con dos pequeños que se llevan 12 meses es una locura, pero una locura maravillosa.

El pequeño guerrero, con 21 meses, está hecho un personaje, muy independiente, charlatán y a veces rabiosillo, pero encantador. Intenso, tanto para lo bueno como para lo malo, no deja indiferente a nadie. La princesa, con sus 9 meses, es todo nervio, aparentemente más tranquila que su hermano, pero con mucho que aprender. Está en ese momento de querer andar y no poder. Y cuando ve a su hermano aparecer, se le ilumina la cara. Yo no he visto amor más puro que el que la princesa tiene por el pequeño guerrero.

Os podría contar mil y una historia de mis dos regalitos, pero no os quiero aburrir. Solo animaos a que sigáis luchando, porque el día que menos lo esperéis, de una forma o de otra, seguramente tendréis recompensa.

De vez en cuando miro hacia atrás, pienso en lo que hemos luchado y aunque no se olvida, el dolor es menor. Luego miro a los nenes y me parece mentira haber conseguido nuestro sueño, así que aunque estemos cansados, aunque no tengamos casi tiempo para nada, estamos felices con esta aventura.

Intentaré poco a poco retomar mi historia, para que la conozcáis y si es posible os ayude en vuestro camino hacia la maternidad.


Así que, ya sabéis, no dejéis de soñar. 

jueves, 28 de abril de 2016

Nuevas Noticias

Ya sé que prometí seguir contando como fue el seguimiento del embarazo antes del nacimiento de nuestro pequeño guerrero luchador, pero la verdad es que hemos tenido unos meses de locos. Ya parece que nos vamos organizando un poco más. Yo acabo de volver al trabajo después de mi baja maternal, lactancia, vacaciones y todos los días que me ha sido posible coger de permiso para poder aprovechar al máximo los primeros meses del pequeño guerrero, que ya ha cumplido los ocho meses, hecho un titán, como dicen sus tíos. No para ni un segundo, solo quiere estar de pie y coger todo lo que esté a su alcance.

Pero hoy, me gustaría contaros algo. Otro de los motivos por los que no he escrito una entrada antes es que hemos estado bastante liados con citas médicas varias, porque el 15 de enero, tras una larga espera y sin pensar que fuera posible, por descartar antes de ir a una revisión médica, me hice una prueba de embarazo en casa que resultó ser positiva. Si, el pequeño guerrero luchador va a tener una hermanita, nuestro milagro de la naturaleza.

La verdad es que decidimos dejar en manos del destino la posibilidad de embarazo natural, pero siempre pensando que era prácticamente imposible que sucediera, porque aunque nos habían avisado tanto ginecólogos, como hematóloga que podía pasar, suponíamos que no era tan fácil, puesto que no solo yo tenía el problema sino que papiguerrero también tenía un difícil diagnóstico y él no había pasado por un embarazo y un parto como yo, lo que, por lógica podría ser lo que cambiara la situación.

Recuerdo las palabras de papiguerrero cuando hablamos de este tema, cuando el pequeño guerrero tenía dos meses. “Es prácticamente imposible, pero si lo consiguiéramos, eso que nos evitamos. Además, nos habíamos hecho a la idea de un posible embarazo gemelar, así que qué más nos da tener dos seguidos”. Y así, nos olvidamos del tema.

Después llegó el mes de noviembre y después de mi primera regla después del parto, en octubre, no había vuelto a aparecer, cosa que a mí no me sorprendió debido a mis antecedentes. Llegamos a diciembre y decidí comenzar con mi ritual para provocarme la regla, con los óvulos de progesterona, como hacía antes del primer embarazo, pero no apareció. Pensé que las hormonas aún estaban un poco revolucionadas, así que volví a tomarme la progesterona para probar si venía. Esperé más de dos semanas tras la segunda tanda de progesterona y aun así, nada de nada. Yo me encontraba algo hinchada, así que decidimos que iba a ir a una revisión ginecológica y así que me vieran como andaba después del parto. Pero pensé que si iba al gine lo primero que me iba a preguntar era que si me había hecho una prueba, así que pasadas las Navidades, decidimos hacer la prueba.

A mí me daba vergüenza ir a la farmacia habitual a comprar dicha prueba, no por qué iban a pensar si estaba embarazada, con un niño de cinco meses, sino porque les parecería tan ridículo como a mí, después de la cantidad de medicación que habíamos comprado allí para conseguir el primer embarazo. Por tanto, fuimos a otra farmacia, lo compré y cuando llegué a casa, aunque era ya por la tarde, me hice la prueba. Total, no hacía falta esperar a primera hora de la mañana, si era un positivo era porque estaba de más de 5 semanas y si era un negativo, iba a serlo igual.

Era viernes por la tarde, papiguerrero se iba al baloncesto y le dije que se esperara y me hacía la prueba antes de que se fuera. Recuerdo que me dijo, temiendo mi reacción “sea lo que sea, no quiero lloros”. La verdad es que como tampoco esperábamos que fuera un positivo ni la búsqueda había sido desesperada como en el caso del pequeño guerrero, no esperábamos nada. Mientras papiguerrero decía su frase, yo le pregunté cómo iba aquello. No recordaba si la primera rayita era la del positivo o la de control, pero ya estaba muy marcada. Miré las instrucciones, y cuando volví a ver la prueba, ahí estaban, las dos rayitas, destacando de un rosa más intenso la del positivo que la de control.

Miré a papiguerrero, miré a nuestro pequeño guerrero luchador, que estaba en brazos de su padre y no pude contener las lágrimas. Nos habíamos metido en un gran follón, en cuanto a trabajo se refiere, pero estábamos felices. Un poco en shock, para que negarlo, no porque no fuera un embarazo deseado, que lo es y mucho, sino porque era inesperado, tan rápido, sin luchar tanto como con el primero.


Después vino el anuncio a las familias, las citas médicas con prisas porque podría estar hasta de 13 semanas y había que hacer los controles del primer trimestre, los nervios,… pero esto os lo cuento en otra entrada. 

Muchas gracias por esperar la nueva entrada y por seguir ahí. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Diciembre 2014. Ecografía de la semana 8.

Antes de continuar contando como llegamos a conocer a nuestro pequeño guerrero luchador, espero que me disculpéis por no escribir más a menudo.  Aún nos estamos adaptando, el guerrero ya ha cumplido los tres meses y parece que ya nos vamos acomodando a esta nueva situación.  Afortunadamente,  duerme bastante bien por la noche aunque por el día le cuesta más coger el sueño. 

Pues bien, una vez que habéis aceptado mis disculpas, os cuento como fue la segunda eco, a las 8 semanas de embarazo. Era el dia 29 de diciembre, yo acababa de empezar mis vacaciones de Navidad y papiguerrero tambien habia cogido unos días,  para poder acompañarme al médico.  Hicimos coincidir el mismo día la cita con el tocólogo de la Seguridad Social y con la clinica de reproducción asistida. 

Empezamos el día nerviosos y acudimos a la seguridad social, a nuestra primera cita. El médico,  un señor de avanzada edad nos hace las preguntas pertinentes para abrir el historial. Tras tomar todos los datos,  entre los cuales está el hacerle saber que el embarazo ha sido fruto de una ICSI, pasamos a hacer la eco. Sería la primera vez que este doctor viera a nuestro guerrero. Conecta el ecografo y tras unos minutos en silencio nos pregunta que si eran dos embriones. Le confirmamos que no, solo me transfirieron uno. Y entonces, comienza la preocupación.  El doctor pensaba que habia dos sacos gestacionales, pero no era así.  Tras un rato observando la imagen y una vez comprobado el latido del embrión nos comunica que hay un hematoma mucho más grande que el saco y que probablemente el embarazo no continúe.  Nos informa de todos los pasos aseguir y me da las citas de todo el embarazo, por si hubiera suerte, pero nos dice que es mejor que no nos hagamos muchas ilusiones porque lo mas seguro es que no siga adelante. 

De todos modos, le decimos que ese mismo día vamos a la clínica de reproducción y nos dice que confían en la clinica, que hagamos todo lo que nos indiquen allí. 

Salimos de la consulta, muy tristes por lo ocurrido, y preocupados. De alli, nos vamos a desayunar mientras hacemos tiempo para la cita en la clinica. Cuando entramos a la consulta, le enseñamos a nuestra doctora la eco que nos ha dado el doctor y le explicamos lo ocurrido. Me hace ella otra eco y confirma el hematoma. Me prescribe reposo absoluto hasta nueva orden. Solo podré levantarme para ir al baño, comer o moverme de la cama al sofá. Tendré una nueva revisión en la semana 9. Teníamos que hacer todo lo que estuviera en nuestra mano y podíamos conseguirlo.

Salimos de la consulta un poco nerviosos, yo me derrumbo.  No puede ser, habíamos llegado muy lejos, y teníamos que continuar.

Llegamos a casa y me fui directa a la cama. Para mí habian terminado las celebración navideñas.  Ahora mi único cometido era moverme lo menos posible para que nuestro guerrero luchador siguiera creciendo y el hematoma se reabsorbiera solo.

Y así,  pasamos las Navidades. En la siguiente entrada os contaré como fueron las siguientes ecografías de control del hematoma. Mientras tanto, gracias por seguir leyéndome. 

jueves, 10 de septiembre de 2015

Bienvenido al mundo, pequeño guerrero luchador!!

Hago un alto en el camino, un parón en nuestra historia para dedicarle unos renglones a nuestro pequeño guerrero luchador. 

Primero tengo que pedir disculpas por este abandono del blog, pero ha sido por una buena causa. El día 11 de agosto llegó a nuestras vidas nuestro guerrero luchador, tras un parto muy largo y agotador para todos. Ese ha sido el motivo de que dejara de publicar entradas puesto que aún nos estamos adaptando.

Por fin hemos cumplido nuestro sueño de ser padres. Desde el primer segundo que le vimos, cambió nuestro mundo, y ya le queríamos más que a nuestras propias vidas. Tan frágil, tan indefenso ante la vida. Todo es nuevo para él y nosotros estamos aquí única y exclusivamente para cuidarle, mimarle y ayudarle a crecer. 

No tengo palabras para describir ese sentimiento de los primeros minutos a su lado, las primeras horas, pero recuerdo que no podía parar de llorar. Pensar en todo lo que habíamos pasado y que había merecido la pena me hacía sentirme la persona más feliz del mundo. 

Sólo mirar sus ojos azules, como su papá, esa mirada, como su mamá, nos hace olvidar todo el sufrimiento y miedo que hemos pasado en estos meses. Le consideramos un verdadero milagro, y aún no se como hemos sido capaces de hacer algo tan bonito como es nuestro guerrero. Ahora entiendo lo que dicen cuando hablan del milagro de la vida, porque es eso, un milagro. 

Ahora todo es nuevo para nosotros, a veces estamos desbordados, a veces agobiados, pensando que algo no va a ir bien, pero le miramos a la cara y todo se olvida. Da igual pasar más de una noche sin dormir, da igual comer por turnos, da igual tener grietas en el pecho porque era lo que deseábamos, y aún con todo el cansancio del primer mes, podemos decir que estamos encantados, disfrutando del momento, de cada minuto, de cada mueca que hace, que a nosotros nos parecen sonrisas, de cada uno de sus gestos. 

Otro día os contaré como fue el parto, pero hoy sólo quería gritar al mundo que somos muy felices con nuestro guerrero luchador en casa y que como he dicho siempre, lo imposible solo tarda un poquito más en llegar, asi que, no dejéis de soñar. 

Gracias por seguir ahí. 




jueves, 6 de agosto de 2015

Diciembre 2014. Primera ecografía.

Llegó el día de la primera ecografía en la clínica de reproducción asistida. Fue a las 6 semanas + 3 días. Decidimos que fuera más tarde de las 5 semanas porque queríamos escuchar el corazón de nuestro guerrero, ese que había estado luchando desde el minuto uno para quedarse en este mundo. 

Llegamos a la consulta, nerviosos, no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar. Sabíamos que podía no continuar el embarazo o no escuchar el corazón, que no estuviera bien implantado, y muchos más motivos por los que nuestra ilusión podría desvanecerse de un plumazo. Aún así, hasta que se demostrase lo contrario, estábamos embarazados. 

La semana anterior ya había acudido a la matrona de la Seguridad Social, pero como aún no habíamos visto a nuestro guerrero, no nos lo creíamos mucho. Aunque estábamos muy ilusionados aún nos perseguían las palabras de la doctora de la clínica anterior, esas que nos hicieron tanto daño en su momento, asegurando que no conseguiríamos embarazo con nuestros genes, y si llegara por casualidad, no alcanzaría los tres primeros meses o si lo hiciera, sería con anomalías cromosómicas. 

Así que, entramos en la consulta de nuestra doctora, esa en la que tanto habíamos confiado desde el primer día. Nos da la enhorabuena y pasamos a hacer la eco. Papiguerrero, a mi lado, como un flan, esperando escuchar el corazón. Yo había visto muchas ecos en internet, en otros blogs, pero nunca imaginé que una de esas ecos iba a ser la de nuestro guerrero. 

Comienza a hablar la doctora, "ahí está, está muy bien. Bien implantado, en el lugar correcto, y ese es su corazón". Respiramos tranquilos, pero la doctora insiste, "Voy a ver si podemos escucharlo, que eso a los papis os da más tranquilidad todavía". Tardó en encontrar el punto justo para que pudiera escucharse y de repente un caballo al galope se oye a lo lejos. Es el corazón de nuestro guerrero. Ahora sí nos vamos tranquilo. Que sensación más extraña, no me lo creo!!

Ya teníamos elegido el nombre, no sabíamos si era niño o niña, pero durante todo este tiempo habíamos estado pensando y después de conocer el significado, no podíamos cambiar. Si era niño, su nombre significaría "El deseado" y si era niña "Regalo de Dios". Casualmente era el significado de los nombres que más nos gustaban, parecía que los habíamos elegido por su significado, pero no fue así. 

Le consultamos a la doctora sobre el análisis de sangre para comprobar las anomalías cromosómicas y nos tranquilizó diciendo que de momento todo estaba bien, que nos olvidáramos de aquello. Nos recomendó hacernos la eco de las 12 semanas con uno de los doctores de la clínica, que es una eminencia y se ha formado para detectar cualquier tipo de anomalía. Y si después de visitar a este doctor, queríamos hacernos el análisis, adelante, era nuestra decisión. Así que como estaba todo bien, nos dio cita para la semana 8, día en el que nos darían el alta en la clínica si todo seguía como hasta el momento. 

Salimos de la clínica, ilusionados, emocionados, por primera vez habíamos escuchado el corazón de nuestro guerrero luchador, ese caballo al galope, que bien sonaba! Y en el coche, alguna que otra lagrimilla se nos escapó de la emoción, lo estábamos consiguiendo! Uno de nuestros embriones había sobrevivido durante más de 6 semanas!!

Ahora solo nos quedaba esperar a la semana 8 para seguir viendo la evolución de nuestro pequeño guerrero, pero ésto lo contaré en la siguiente entrada. 

 Mientras tanto, gracias por seguir leyéndome. 

lunes, 3 de agosto de 2015

Diciembre 2014. BETA POSITIVA!!!

Tras la transferencia, tocaba esperar los 9 días de rigor para poder realizar la beta y salir de dudas. Intentamos estar lo más tranquilos posibles durante esos días. Ya había aprendido de las otras veces que no había que buscar síntomas, porque aparecían todos y ninguno a la vez. 

La betaespera se hizo larga, pero llegó el 30 de noviembre. Era domingo, y como las veces anteriores, decidimos hacer en casa el test de embarazo para poder ir al día siguiente conociendo el resultado, sobre todo si era negativo. Prefería pasar el duelo del primer día en casa junto a papiguerrero que en silencio en el trabajo, después de recibir una llamada telefónica a escondidas. 

Así que nos levantamos y antes de desayunar me hice el test. Estábamos acostumbrados a ver el blanco nuclear en lugar de esa segunda línea rosa que nos habían contado que existía y que nosotros, por más que la imaginábamos no veíamos en ningún test. 

Pasan los segundos, que a nosotros nos parecieron horas, y vemos que se marca la línea de control, de un rosa fuxia tal y como indicaban las instrucciones, de la otra línea, ni rastro. Nos venimos abajo, otro negativo. No puede ser! Ésta era nuestra última oportunidad!

Ya empezamos a pensar que podemos intentarlo con los otros dos embriones que han quedado vitrificados, y mientras nuestras mentes dan vueltas a qué puede estar pasando, empieza a tornarse de un rosa muy clarito esa segunda rayita, la que tanto deseábamos ver. 

Yo me ilusiono, ésto no lo habíamos visto antes, pero papiguerrero, incrédulo, piensa que eso es un negativo. No tiene el mismo color que la de control! me dice, nervioso, esto no puede ser un positivo, mira la instrucciones!

Intento convencerle que un rosa clarito es tan positivo como un rosa fuxia, que si no, no saldría nada, pero no consigo que me crea, y prefiere esperar al resultado de la beta del día siguiente. 

Decidimos no decir nada a las familias, que estaban esperando tan nerviosos como nosotros que llegara este día. 

Yo pasé el día en una nube, aunque influenciada un poco por papiguerrero prefiero no hacerme muchas ilusiones, pero de vez en cuando voy al cajón a comprobar que sigue impregnada esa segunda rayita en el test de embarazo, que por supuesto, he guardado de recuerdo, por si me dice la beta que sí es positiva. 

Recuerdo que papiguerrero me dijo que lo tirara, que era negativo, y le dije que si me confirmaban la beta negativa, lo tiraba, pero mientras tanto, aquí se quedaba. 

Así nos pasamos todo el día, que si es negativo, que si es positivo, que si la beta puede ser baja y por eso sale tan clarito, le dimos mil vueltas a la cabeza. 

Llegó el lunes y acudí a mi cita en la clínica para realizarme el análisis. Me llamarían en unas cuatro horas. Recuerdo que había atasco para ir hasta allí, pero no me importó, algo me decía que era positivo, nuestro primer positivo, ésto iba a salir bien. 

Por fín consigo llegar, me hacen la analítica y otra vez de vuelta al trabajo. Os podéis imaginar que durante esas cuatro horas apenas hice nada, no conseguía concentrarme. Por fín, a la una de la tarde suena el teléfono. Son ellos. Justo en el único momento que voy al baño, eso sí, con el móvil en el bolsillo, no me despego de él. Lo cojo, pero en los servicios de la oficina hay muy mala cobertura y se corta. 

No puede ser! Espero que me vuelvan a llamar, pasan los minutos y no recibo  llamada. Me llaman mis compañeros para que desayune con ellos, y yo, que no conseguía hacer nada, acudo a su encuentro. Los dos eran los únicos de la oficina que sabían que hoy era el día clave. Me preguntan por la llamada, les cuento lo sucedido y me recriminan que no les haya llamado yo, así que llamo a la clínica. Me dicen que la enfermera está ocupada y cuando termine me volverá a llamar, que pasan nota. Mientras tanto, recibo una llamada, que no puedo coger, por estar hablando por teléfono. Cuando cuelgo, compruebo que era la enfermera que me estaba llamando de nuevo. No me lo puedo creer!! Alguien me va a decir el resultado de mi beta???

Vuelvo a la oficina, entre unas cosas y otras, ya son las dos. Vuelvo a llamar, y me confirman que le pasan nota a la enfermera para que me llame. Entonces pensé que a las dos y media hacen el cambio de turno así que ya no me llamarán hasta esa hora. Mientras, hablando por wassap con papiguerrero, por si le hubieran llamado a él, pero no. Los dos estamos de los nervios, así que le tranquilizo explicándole que lo más seguro es que hasta el cambio de turno no nos llamen. 

Llegan las dos y media, y pasados cinco minutos, me suena el teléfono. Son ellos!!! Por fín consigo cogerlo. Una enfermera muy amable me dice que hay buenas noticias, la beta es positiva. Un escalofrío me recorre todo el cuerpo, y le pregunto si el valor de la beta es bueno. Sí, si, ha dado 110, es un valor alto. Mi reacción en ese momento fue decir, ay! Que bien!!! Muchas gracias!! 

Me dio las instrucciones respecto a medicación, que básicamente era continuar con la progesterona, heparina y no recuerdo si algo más y me recordó que tenía que pedir cita con mi doctora para la primera ecografía. 

Cuelgo y llamo de inmediato a papiguerrero. Me contesta nervioso y le digo "Ahora que hacemos?" el pobre, me pregunta " Por qué??" , no entendía nada, y le dije "Porque vas a ser papá!!!!" Entonces no pude contener las lágrimas, estaba como un flan, vaya día habíamos pasado, y ahora sí estaba confirmada la beta. 

Aún nos quedaba confirmarlo con la eco pero para nosotros llegar hasta allí, conseguir la beta positiva era un paso muy importante al que nunca habíamos llegado, así que era una batalla ganada, aunque la guerra no había terminado. 

Salí de la sala donde estaba escondida hablando con papiguerrero y fui en busca de mis dos compañeros, nos salimos al hall y allí, otra vez a llorar. Lo habíamos conseguido! Los padrinos, como ellos se denominaban, se pusieron muy contentos, y ella me recordó las palabras que me había dicho dos semanas antes, " Ves! Te dije que en veinte días me dirías que estás embarazada y ha sido antes!" Después del subidón, me sequé las lágrimas y volvimos a entrar en la oficina, disimulando que nada había cambiado en mi vida. 

Llegué a casa de mis padres, y les dije  que este año no podía ir a las fiestas del pueblo, porque su cuarto nieto nacería en esos días. Otra vez a llorar. Vaya día llevaba. Pero no me importaba, esas lágrimas eran de felicidad, lágrimas que habíamos estado buscando durante más de dos años, peregrinando de médico en médico. Se pusieron muy contentos. Os podéis imaginar lo que les importaba a ellos las fiestas de su pueblo en ese momento. La fiesta la tendríamos en casa. 

Por la tarde, me reuní con papiguerrero en nuestra casa. Recuerdo que le dí un abrazo y otra vez a llorar. No podía controlarlo. Después de todo lo que habíamos pasado y habíamos conseguido dar un salto muy grande en este viaje. A partir de ese momento, papiguerrero empieza a mimarme y no ha dejado de hacerlo hasta ahora. 

Luego vinieron las siguientes llamadas, a mis hermanas, a los padres de papiguerrero, a sus hermanos, y en definitiva a los pocos que sabían que ese lunes 1 de diciembre de 2014, podía ser un día muy importante en nuestras vidas. 

Después llegó la ecografía, pero ésto os lo cuento en la siguiente entrada. 

domingo, 2 de agosto de 2015

Noviembre 2014. Quinto intento, cuarta transferencia.

Como ya comenté en la entrada anterior, habíamos obtenido 20 ovocitos de la última punción. El lunes 17 de noviembre me llamaron para informarnos que de los 20 ovocitos, 17 eran maduros y habíamos conseguido 13 embriones. Era un buen número, pero ésta vez, como la anterior, deberíamos esperar hasta cinco días para la transferencia y la vitrificación de los que nos "sobraran", para próximos intentos. 

Me dijeron que de momento, tenían buena pinta, pero habría que esperar y ver como evolucionaban a lo largo de estos 5 días. Nos informarían a los 3 días. A mí me sorprendió que no nos llamaran todos los días, pero no le dí importancia. Ellos son los que saben, y como decía nuestra doctora, confiamos en los embriólogos. 

Empecé a darle vueltas a ésto. Quizá por sacarlos todos los días y observar la evolución, las veces anteriores se habían parado antes o el cambiar de medio les hacía que empeorara su calidad. Nosotros no somos expertos, sólo queríamos agarrarnos a los cambios que se estaban produciendo respecto a las otras veces, y pensar que eran buenos para nuestros embrioncitos. 

Pasa el martes, con la angustia típica de estos días, que como ya os he comentado, para nosotros eran los peores y el miércoles me vuelven a llamar. Ya tenemos embriones de 3 días, que en otra ocasión, podrían ser transferidos, pero queremos estar seguros que no se paran. Me comunica la embrióloga muy amablemente que seguimos teniendo los 13 embriones. Madre mía! nunca habíamos tenido tantos a 3 días post punción, pero teníamos que ser precavidos, sabíamos que se podían parar en cualquier momento. 
Le pregunté ansiosa si eran de buena calidad o no, y me dijo que estaban un poco preocupados, porque se desarrollaban muy lento y no sabían si iban a llegar al quinto día. Me preguntó como eran los embriones que obtuvimos en las transferencias anteriores, le afirmé que no eran buenos, y se paraban, incluso que la transferencia anterior fue cancelada por ausencia de embriones al quinto día. La noté preocupada, y me dijo que habría que esperar y confiar, pero podría pasar lo mismo. Ya no me llamaría. El viernes 21 sería la transferencia. Le dije que si me llamarían en caso de cancelación, y muy amable y comprensiva incluso me propuso que nos llamaran de todas formas el quinto día, para informarnos del número de embriones que habían llegado al quinto día, ya que la transferencia estaba programada para las 13:30h y no queríamos pasar toda la mañana preocupados. 

Esta vez le pregunté si no me llamarían al cuarto día, y me dijo que no era bueno para los embriones sacarlos de las incubadoras todos los días para ver su evolución, que cuanto más tiempo estuvieran en el medio adecuado, mejor. Ahí empecé a pensar que las máquinas y los embriólogos tienen un papel muy importante en todo ésto, al fin y al cabo están manipulando nuestros embriones durante varios días antes de la transferencia. Eso me alegraba, en parte, y pensaba que esta vez podríamos tener suerte. 

Aún así, y supongo que mucho tuvo que ver el subidón de hormonas que tenía, me llevé un gran disgusto, al decirme la embrióloga que dudaban que los 13 embriones llegaran al quinto día, porque su evolución estaba siendo lenta. Llamé a papiguerrero y se lo conté. También se puso triste, pero él suele ser más positivo y es el que tira del carro de los dos, para levantarme cuando me ve más negativa, y aunque todo esto le estaba haciendo mella, intentaba demostrar al mundo que podía con todo y sobre todo, para ayudarme a mí a seguir adelante, ahora no nos íbamos a rendir. 

Recuerdo que se lo conté a una compañera que sabía de todo el proceso, y acabé llorando en el baño de la oficina, en otra planta, donde nadie nos conocía, para que no sospechara nadie, escondiéndome como si fuera una delincuente. Ahora, me acuerdo cada día de las palabras de ánimo de mi compañera: " No llores, espera a los resultados del viernes, igual hoy estas llevándote este disgusto y dentro de veinte días me dices que estás embarazada, así que, no te disgustes más". 

En el fondo tenía razón, iban lentos, pero teníamos 13 embriones que estaban luchando por seguir adelante. Sólo necesitábamos uno o dos, para conseguir el embarazo. Ya, me conformaba con uno, después de tantas estimulaciones, tantas punciones y tanto sufrimiento, el conseguir un embarazo gemelar había pasado a un segundo plano. Incluso el tener dos hijos. Con un hijo nos conformábamos. 

Pasamos el jueves, cuarto día, con un nudo en la garganta, acordándonos a cada minuto de esos 13 embriones que teníamos en buenas manos, y que tenían que luchar por quedarse con nosotros y enseguida, llegó el viernes y nos levantamos positivos. A las 9 de la mañana, nos llaman de la clínica y nos informan que tenemos 3 bonitos embriones para poder ser transferidos o vitrificados. Los tres tienen muy buena pinta y si han llegado hasta aquí, tienen posibilidades de quedarse.

Esta vez, mis lágrimas fueron de felicidad. Para nosotros ya era un logro llegar hasta allí, teníamos 3 embriones que habían conseguido sobrevivir 5 días, y por tanto, seguíamos teniendo esperanzas. Nos adelantaron la hora de la transferencia, así que acudimos a la clínica, con la intención de recibir la transferencia de dos de esos tres embriones. 

Yo aún estaba muy hinchada por la hiperestimulación, y me había pasado los 5 días desde la punción bebiendo y bebiendo aquarius. En esta última estimulación había engordado 5 kg, pero eso era lo de menos, si el resultado era el deseado. Respiraba con dificultad, pero no me importaba, era un gran día y allí estábamos para acoger a mis embriones. 

Ya en la clínica, enseguida nos dieron habitación, como el domingo anterior, y nos dieron a los dos gorro, calzas, y camisón a mí. Esta vez, papiguerrero si podría estar presente en la transferencia. Así parece que todo es más romántico. 

Antes de entrar en el quirófano, nos visita en la habitación nuestra doctora, la de siempre. Me pregunta por mi estado y me confirma que me transferirá un embrión. Yo la corrijo, le digo que queríamos dos, pero ella se niega. Nos da a elegir, transferirme uno ese día o vitrificarlos todos, cancelar la transferencia y realizarla cuando me recupere de la hiperestimulación, uno o dos meses más tarde, con dos embriones. Me dice claramente, que no quiere que me embarace de gemelos y tener que ingresarme en el hospital con hiperestimulación. 

La vemos tan segura del embarazo que decidimos realizar ese día la transferencia de un solo embrión. Teníamos que realizar todos los cambios posibles y hasta ahora, todas las transferencias habían sido de dos, así que, por qué no probar con uno solo. Adelante,solo uno. 

Mientras esperamos para pasar a quirófano, recordamos en la habitación papiguerrero y yo las palabras de la inmunóloga, que a veces el cuerpo está preparado para recibir un embrión pero no dos, así que, vamos a probar esta vez. 

Llegamos a quirófano, nos enseñan nuestro embrión en una pantalla, me realizan la transferencia, y otra vez a la habitación, a hacer los 15 minutos de reposo de rigor, antes de irnos a casa. 

Quedaban por delante 9 días de espera. Como nuestros embriones ya tenían 5 días, pues la betaespera se acortaba, algo bueno tenía que tener. 

Así que llegamos a casa, a cuidarme durante esos días, porque el 1 de diciembre, me tendría que  hacer la analítica para saber si habíamos conseguido o no nuestro sueño. 

El resultado os lo cuento en la siguiente entrada, mientras tanto, gracias por seguir leyendo.