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domingo, 21 de enero de 2018

¡Primer cumpleaños del pequeño guerrero!


Llegó el día, 11 de agosto de 2016, el primer cumpleaños de nuestro pequeño guerrero luchador. Nos parece mentira estar en nuestra situación, no solo teníamos un bebé sano de un año sino que en dos días le daríamos una hermanita, un regalo de la vida. Yo estaba con muchas ganas de dar a luz y muy ilusionada con el primer cumpleaños del peque. Así que invité a comer a casa a mis padres y a mi hermana, que vino con mis dos sobrinos mayores. Mi otra hermana estaba de vacaciones. Recuerdo que estuvimos por la mañana en la piscina, luego comimos, y por la tarde vinieron mis suegros y mis cuñados, a tomar tarta y soplar las velas con el pequeño guerrero. Faltaba la mitad de la familia, pero aun así, me di una paliza atendiendo a los invitados. Aunque no hicimos gran cosa, yo estaba cansadísima, no podía más. Recuerdo que mi madre me decía que me sentara, que ellos se encargaban de todo, pero yo no quería, prefería forzar y ponerme de parto lo antes posible, estaba deseando dejar atrás ese peso tan grande. Así que se pasó el cumple del peque, disfrutando todos juntos. Ya empieza a charlar por los codos, no para quieto. Los abuelos le han regalado una motillo, y aunque aún no le llegan los pies, está encantado. El pequeñajo disfruta estando con sus tíos, primos y abuelos. Está feliz y nosotros más por tenerle en casa.
Cuando se fueron los invitados y acostamos al nene en su cuna, yo terminé derrotada. La nena no paraba de moverse y tenía contracciones, pero no eran fuertes. Al día siguiente teníamos que acudir de nuevo a la gine para que nos programara el parto, así que ya quedaba poquito, qué nervios!
Ya no era capaz de descansar por la noche, entre las contracciones, los dolores de espalda y el peso, no sabía cómo ponerme, y aunque dicen que es peor cuando nace el bebé y duermes menos, yo prefería tener a la nena cuanto antes.
Llegó el día 12 y como cada día de consulta acudí con mis padres y el pequeño guerrero al hospital. Me pondrían monitores y luego pasaría a ver a la doctora, pero esto lo contaré en la siguiente entrada.

Mientras tanto, gracias por seguir ahí. 

jueves, 30 de noviembre de 2017

Últimas semanas de embarazo. La llegada de la princesa está más cerca.

Llegó el verano y el embarazo se hacía cada vez más duro. Nuestro pequeño guerrero aún no había cumplido el año y yo estaba a punto de dar a luz. Cada día más cansada y el guerrero que no para de correr de un lado a otro. Se cae, pero es perseverante y quiere caminar, y caminar,  y seguir caminando. Papiguerrero, afortunadamente, llegaba pronto del trabajo y por las tardes se encargaba del guerrero que solo quería ir de un lado para otro.

En la piscina, en el parque, en casa. Es incansable. El día se acerca. Ya tenemos el dormitorio del guerrero, aunque sigue durmiendo en la cuna. Nos parece aún un bebé. Y no es que lo parezca, es que es un bebé y estamos a punto de recibir otro. No sabemos cómo lo haremos pero no somos los primeros. Saldremos adelante. Estamos encantados con este regalo.  

Ya empezamos a darle vueltas al día del parto. Cómo será, cómo nos organizaremos. Y llegan las últimas semanas de embarazo. Me toca ir a revisión. La fecha prevista de parto es el día antes del cumple del pequeño guerrero, así que aunque sería bonito que coincidiera el día de su cumpleaños, nos daría pena no poder celebrar con nuestro guerrero su primer cumpleaños.

En la semana 33 acudimos de nuevo a nuestro doctor de la clínica privada, que como siempre nos dio tranquilidad. Fue la última visita y nos pidió, como en el anterior embarazo, que cuando naciera la princesa le informáramos de cómo había ido todo. Ya sólo quedaban las últimas revisiones en la Seguridad Social.

Empiezan las citas con monitores. La nena no tiene muchas ganas de salir. Recuerdo que la primera vez que fui a monitores después de un rato el matrón que me atendió me recomendó que fuera a comer algo a la cafetería, porque el bebé estaba demasiado tranquilo. Estaba con mis padres y el pequeño guerrero, así que allí que nos bajamos todos a la cafetería del hospital, desayuné un bollito con un colacao y otra vez para arriba. La segunda vez parece que la princesa se estaba activando, gracias al azúcar que le había dado.

Volví dos días más a monitores antes de dar a luz. En la penúltima revisión antes del parto, la gine me dijo que por mis antecedentes, trombosis y teniendo en cuenta que estaba con heparina, además del tamaño y peso que parecía alcanzar ya la princesita, no podían demorar mucho el parto y era mejor tenerlo controlado. Era el mismo día que salía de cuentas. 10/08/2016, el día antes del cumpleaños del pequeño guerrero. Recuerdo que cuando la gine me insinuó programar el parto, me eché a reir. Se sorprendió y me preguntó si no quería programarlo y le conté mi experiencia en el parto anterior. Ella me explicó que hay situaciones en las que es necesario y más seguro programar el parto y después de todo lo que había pasado, la mía era una de esas situaciones. Así que me exploró, me dijo que aún parecía quedar mucho pero esto podía cambiar de un momento a otro. Aun así, le pregunté si podíamos celebrar tranquilos el primer cumpleaños del pequeño guerrero y me dijo que sí, que todo parecía estar bien. Me dio cita para el día 12, y ese día decidiríamos que hacíamos.


Y llegó el primer cumpleaños del pequeño guerrero, pero esto lo contaré en la próxima entrada. Mientras tanto, gracias por seguir ahí. 

domingo, 22 de octubre de 2017

Ecografía de las 28 semanas de la princesa.

Pasaban las semanas y a mí cada vez me costaba más el día a día. El pequeño guerrero estaba hecho un terremoto y yo cada día más cansada. Nuestra princesa crecía y crecía y parecía que llevaba buen ritmo.

Llegó la eco de las 28 semanas, en la clínica privada. Íbamos a ver la carita de la nena en la eco 4D. Dejamos al pequeño guerrero con los abuelos y acudimos a la consulta, nerviosos por ver que todo seguía bien.

Como siempre, nuestro doctor fue muy amable con nosotros y nos preguntó por el guerrero, interesándose como estaba. Empezó la eco y como siempre, ese silencio que nos tensionaba, hasta que nos dijo que iba todo bien. Y cuando terminó de ver todos los valores importantes que tenía que comprobar nos puso la 4D para ver un poco a la princesa. Esta nena nos salió tímida y no se dejaba apenas ver la carita, se ponía las manitas delante. Disfrutamos del momento y nos relajamos al ver que todo iba bien.

En esa misma semana tocaba revisión también en la Seguridad Social. Cada día teníamos más cerca el parto y había que prepararlo todo. No queríamos comprar otra cuna y como el pequeño guerrero tenía (y tiene) un buen tamaño, encargamos un dormitorio juvenil, para tener montada la habitación cuando naciera la princesa y en cuanto pudiéramos, pasaríamos al guerrero a la cama.

A mí me encanta la decoración y disfrutaba viendo dormitorios y redecorando la casa para la llegada de nuestra princesa, pero por otro lado, estaba nerviosa. Ya habíamos pasado al guerrero a su dormitorio y estábamos encantados, porque dormía del tirón pero no sabíamos cómo nos organizaríamos cuando tuviéramos en casa a la princesa y las primeras noches en las que el bebé no tiene horario.


Poco a poco todo iba organizándose y papiquerrero y yo estábamos deseando tener a nuestra princesa aunque aún teníamos por delante unas cuantas semanas de embarazo que seguiré contando en la siguiente entrada. 

lunes, 2 de octubre de 2017

Ecografía de las 20 semanas de la princesa.

Llegó el momento de hacer la eco de las 20 semanas, esa eco importante en la que observan que se estén formando bien todos los órganos del bebé. Primero acudimos al hospital público y unos días más tarde a la clínica privada. Los dos nos hicieron firmar un documento en el que se indica que aunque se realice la eco, pueden existir problemas que no se detectan en la pantalla.
Así que aunque te quedas más tranquila haciendo las ecos, es cierto que hasta que no tienes en brazos a tu bebé sanito, no descansas. En el hospital, nos dijo la doctora que se le veían unos quistes en la cabeza, pero que eran muy habituales. Como estaba en la semana 19, decidieron citarme para la 21 y comprobar que habían desaparecido estos quistes. El resto de las comprobaciones fueron muy positivas y nos confirmaron lo que ya sabíamos. Era una nena.
Lo teníamos seguro porque, al igual que con el pequeño guerrero, me hice el análisis de sangre cromosómico en el que te comprueban distintas anomalías genéticas y de paso te confirman el sexo del bebé. Quisimos hacernos esta analítica porque seguía conviviendo con nosotros esa frase que nos dijo la desafortunada doctora de la primera clínica de reproducción asistida a la que acudimos. Esa frase que nos dejó helados, esa que decía que no íbamos a ser padres nunca y si lo éramos, sería con alguna anomalía. Con ganas nos quedamos de ir ahora a ver a esa magnífica doctora y enseñarle lo caprichosa que es la naturaleza y lo estupendos que están mis pequeños.
Pasados unos días, fuimos a ver a nuestro doctor a la clínica de reproducción asistida. Le comenté lo de los quistes y me dijo que lo comprobaría. Allí estaban, pero no le dio importancia. Le comenté que en el hospital me iban a hacer otra eco a la semana siguiente para comprobar que hubieran desaparecido y le pareció muy bien. De todas formas, él lo anotó para comprobarlo en la semana 28.
Recuerdo que nos dijo “vaya dos nenes que tenéis, por una cosa o por otra, no os dejan relajaros en los embarazos, el primero, con la forma del corazón y el segundo, con los quistes”. Pero su actitud nos daba tranquilidad, aunque hasta que no nos dijeron que habían desaparecido, no respiramos tranquilos.
La princesa iba creciendo a buen ritmo y empezaba a despuntar en peso. Todo apuntaba que iba a ser tan grande como el pequeño guerrero, pero eso era lo de menos, siempre que estuviera sana.
Cuando volvimos al hospital a la semana siguiente nos confirmaron que ya no había quistes. Nos explicaron que suelen desaparecer sobre la semana 21 y al hacerme tan pronto la eco por eso aún estaban allí. Así que una preocupación menos. Iban pasando las semanas y se acercaba cada vez más el momento de conocer a nuestra princesa.
Aunque en el hospital me citaban una vez al mes, sería en la semana 28 cuando volviéramos a nuestro doctor en la clínica privada. En cada eco nos ponía el ecógrafo 4D pero en la de la semana 28 era en la que mejor se veía. Aunque esto lo contaré en la siguiente entrada.


Mientras tanto, no dejéis de soñar. Lo importante solo tarda un poquito más en llegar. 

martes, 26 de septiembre de 2017

Anuncio del segundo embarazo y cita con la hematóloga.,

Una vez que confirmamos que todo iba bien, tal y como me había informado la hematóloga antes de dar a luz al pequeño guerrero, llamé a su consulta para comunicarle que estaba embarazada.
Se acordaba de mí perfectamente y lo primero que me dijo fue “Te lo dije, que después de los tratamientos es mucho más fácil”. Así que me dio cita y volvimos a comenzar el proceso de revisiones al considerarlo como embarazo de alto riesgo, por mis antecedentes de trombosis.
Tengo que decir, que aunque normalmente la Seguridad Social recibe muchas críticas, en mis dos embarazos me han tratado muy bien, con excepción del final del embarazo del guerrero cuando no se ponían de acuerdo si programar el parto o no.
Tanto con la hematóloga, como con la endocrino o las distintas gines y matronas que me han tratado, ell seguimiento ha sido muy regular, incluso me daban facilidades, haciendo coincidir las citas de los distintos especialistas el mismo día, para no tener que pasarme toda la semana en el hospital.
Acudí a la cita con la hematóloga y me volvió a abrir expediente, comenzaba de nuevo con heparina, análisis, controles, cita con la endocrino, más analíticas. Empezaba todo de nuevo. Casi no nos había dado tiempo a olvidarnos del primer embarazo y ahí teníamos el segundo. Es como si hubiera tenido un embarazo de elefante, como me decían algunos.
Otra vez tenía que volver a ponerme esas medias de compresión que tanto odiaba. Menos mal, que ya había pasado la revisión y con una eco me habían confirmado que había desaparecido el trombo. Eso era una buena noticia.
Así que vuelta a empezar, el embarazo iba muy bien y mi pequeño guerrero se iba a convertir en hermano mayor.
Así que decidimos hacer público el embarazo y se lo contamos a nuestros amigos y compañeros de trabajo. Recibimos comentarios de todo tipo. Desde “No habéis respetado ni la cuarentena” a “te creías que con la lactancia no te quedabas embarazada o qué?”
Podría estar horas y horas hablando de todos los comentarios y frases célebres que hemos tenido que escuchar, de gente conocida y desconocida. Sí, opinar es gratuito y en general, el ser humano es de opinar, aunque no te lo pidan. Y yo lo único que decía siempre era “ha sido un embarazo buscado y muy querido”. Y aunque creo que muchos de los que opinaban y siguen opinando al respecto no se lo creen, yo me quedo a gusto y no tengo por qué dar más explicaciones sobre el tema.
De todos modos, también recibimos felicitaciones por parte de nuestros amigos, aquellos que conocían nuestra historia e incluso alguna lagrimilla hicimos saltar. Y es que los que conocen por todo lo que hemos tenido que pasar y han vivido nuestros malos y peores momentos, se alegraron casi como nosotros al conocer la llegada de nuestra princesa.
Recuerdo que hice un montaje con una foto del pequeño guerrero sonriendo y el texto decía “Me han ascendido a hermano mayor!!”. Se nos ocurrió mandarlo a los grupos de wassap de amigos y enseguida empezamos a recibir llamadas. No se lo creían y todos nos felicitaron por nuestro embarazo.

Así continuamos haciendo el seguimiento del embarazo y seguimos recibiendo comentarios unos mejores que otros, pero seguiré contando en otra entrada. 

domingo, 24 de septiembre de 2017

Primera Ecografía de nuestra Princesa.

Después de obtener el positivo en casa, empecé a buscar un gine para que me hiciera una eco lo antes posible para confirmar que todo iba bien y saber de cuantas semanas estaba. El miércoles siguiente a hacerme la prueba en casa, papiguerrero y yo acudimos a nuestra cita con el gine. Le comentamos nuestro historial. Recuerdo que fuimos a la consulta con el pequeño guerrero, que tenía 5 meses recién cumplidos y la doctora nos comentó que era muy habitual. Me hizo una eco y nos confirmó que todo estaba bien y por las medidas del embrión y su desarrollo, estaba de unas 11 semanas de gestación. Nos habíamos pasado el primer trimestre sin darnos cuenta, y como decía papiguerrero, “pero si no te he cuidado nada!!”.
Así que, salimos de la consulta contentísimos, con la fecha prevista de parto calculada por la doctora, 10 de agosto de 2016. Madre mía! 12 meses se llevarían nuestros nenes. Estábamos encantados. Y qué saltos daba la princesa en la ecografía. Ya empezábamos a creérnoslo y ya la queríamos más que a nuestra vida.
Llamé a la clínica privada donde concebimos al guerrero y concerté cita con nuestro maravilloso doctor, para que nos hiciera el seguimiento del embarazo, nos haría las cuatro ecos más importantes, como hicimos con el pequeño. Así nos quedaríamos más tranquilos.
Recuerdo que papiguerrero se cogió el día de vacaciones. Fuimos por la mañana a la eco y luego a celebrarlo. Cuando llegamos a la clínica, el doctor se acordaba perfectamente de nosotros, y es que sólo habían pasado 6 meses desde la última vez que nos vimos. Primero nos dio la enhorabuena y luego nos comentó que era muy habitual, incluso tenía pacientes que habían tenido los dos primeros hijos mediante fecundación In Vitro y después habían conseguido embarazo gemelar de forma natural.
Así que, estábamos muy contentos. Nos volvió a explicar todo lo que iba a observar en la eco y después pasamos a la camilla. Como siempre, primero lo miraría él y luego nos contaría lo que había visto.
Empezaba la tensión, esa tensión nerviosa por querer saber lo antes posible que nuestro bebé estaba bien.  Llegado el momento, nos dice, ¿Teníais un niño, verdad? Le dijimos que sí, y nos preguntó si queríamos saber el sexo del bebé. Con esta pregunta se nos pasó por la cabeza que todo estaba bien. Así que nos lo dijo: “Es una pitufa!” Qué bien! Yo sabía que papiguerrero quería tener una princesa. A mí me daba igual. Siempre tuve preferencias con los niños, porque yo no tengo hermanos, solo hermanas y papiguerrero, al contrario. Por un lado, quería que fuera otro niño ya que al llevarse tan poquito tiempo con el pequeño guerrero, sería bueno para ellos, pero pensándolo bien, podía tener la misma relación con su hermana aunque fueran de distinto sexo. Así que, estábamos encantados. En el fondo, esto era lo de menos. Estábamos felices. Después de todo lo que habíamos pasado, de todas las pruebas y negativos, de todos los diagnósticos desfavorables, estábamos formando una bonita familia. No podíamos pedir más.
Salimos de allí, y como hacíamos en cada eco del pequeño guerrero, llamamos a nuestras madres y les informamos de que todo estaba bien y que era NIÑA!! Ya teníamos su nombre. Nos gustaba, ya lo teníamos pensado en el primer embarazo, y casualmente su significado es “Regalo de Dios”. El destino decidió que nuestros hijos tuvieran un nombre que define perfectamente su historia. “El deseado” nuestro guerrero y “regalo de Dios” nuestra princesa.
Toda la familia estaba emocionada con la llegada de la princesa, pero seguro que hubo una persona que se alegró un poquito más. Nuestra sobrina. Quería una nena ya que en mi familia era ella la única nieta y había tres nietos varones. Cuando se enteró del embarazo me decía, con sus 10 años “ por favor, que sea niña!!!”. Así que se puso muy contenta.
Y así dimos la noticia al resto del mundo, estando de 13 semanas, según salimos de la Clínica, pero esto lo contaré en la siguiente entrada, porque tuvimos comentarios de todo tipo.

Mientras tanto, gracias por seguir ahí y no dejéis de soñar. 

martes, 29 de agosto de 2017

Embarazo después de In Vitro

Pasaron los meses y poco a poco nos íbamos organizando en casa. El pequeño guerrero es eso, un guerrero. Las primeras semanas fueron muy duras. Tenía reflujo y no era capaz de estar tumbado, así que se pasaba el día y la noche en brazos o en la mochila. Bendita mochila. Desde el minuto uno, nuestro guerrero ha sido muy demandante, pero por otro lado, nos encantaba tenerle encima todo el día. Había llegado el momento y por qué no lo íbamos a disfrutar. Qué paz transmitía cuando se quedaba dormido en nuestro pecho. A papiguerrero se le daba mejor que a mí, no sabemos por qué pero el guerrero se acomodaba mejor y se quedaba frito al instante. Siempre han tenido una relación especial.
Cuando recibimos la noticia del embarazo de nuestro guerrero, tanto la ginecóloga como la hematóloga nos dijeron que si no queríamos otro embarazo tuviéramos cuidado, porque era muy fácil conseguirlo después de tantos tratamientos. Así que llegado el momento, lo hablamos y decidimos probar suerte, aun sabiendo que aunque yo tenía más probabilidades, papiguerrero también tenía problemas y él no tenía la carga hormonal que tenía yo.
Pensamos que era muy difícil y siempre bromeábamos con lo guay que sería un embarazo espontáneo, sin esperar mes a mes, sin desearlo durante más de dos años, sin llantos ni pinchazos, de esos que dicen que pasan después de los tratamientos de fertilidad. Sabíamos que era muy pronto y que si teníamos suerte, los bebés iban a ser muy seguidos, pero como decía papiguerrero, si ya nos habíamos hecho a la idea de tener mellizos, nos daba igual. Siempre pensando que teníamos pocas posibilidades.
Llegó Navidad y a mí algo me decía que estaba embarazada, pero nos parecía tan difícil, no nos iba a tocar a nosotros. Después de las fiestas, el 13 de enero, viernes,  decidí hacerme una prueba de embarazo, antes de pedir cita con el gine y resultó ser positiva. Madre mía! Menudo lío! Nuestro guerrero tenía tan solo cinco meses y yo podía estar ya de hasta 13 semanas. Papiguerrero se quedó en shock, como ya os conté en otra entrada, y yo no pude parar de llorar en todo el fin de semana. Lloraba de emoción, lloraba por todo lo que habíamos pasado, lloraba porque yo siempre había querido tener dos hijos seguidos, que tuvieran poca diferencia de edad. Lloraba porque me parecía increíble lo que estábamos viviendo y lloraba porque no quería tener la sensación de querer menos a nuestro segundo hijo por el mero hecho de no haber luchado tanto para conseguir el embarazo. Por supuesto, esta sensación se esfumó en cuanto vimos a nuestra princesa en la primera ecografía.
Aguantamos el fin de semana sin decírselo a nadie. También lloraba por eso. Yo estaba deseando contárselo a mis padres pero papiguerrero tenía miedo, después de tanto sufrimiento, que algo no fuera bien y prefería ir primero a hacer una eco y confirmar que todo estuviera bien. No se fiaba de la prueba de embarazo. Así que le expliqué que era un superpositivo, que la rayita del SÍ se había marcado incluso más fuerte que la de control.
Recuerdo que hablé con él el lunes por la mañana. Yo estaba en casa con nuestro guerrero y él estaba en el trabajo. Le dije que no aguantaba más, que tenía que contárselo a la familia y me entendió perfectamente, de hecho él también estaba deseando contarlo. Teníamos cita para comprobar el embarazo el miércoles pero ya no aguantamos más, así que llamé a mi madre y recuerdo que le dije, mami,¿estás sentada? Ella se asustó un poco y me dijo sorprendida ¿Qué pasa??? Pues que vas a ser abuela otra vez. Mi padre pasaba por allí en ese momento. El pobre resoplaba cuando preguntó a mi madre qué pasaba al ver su cara de asombro. Estaban nerviosos, no entendían nada. No se explicaban como podían pasar estas cosas con nuestros diagnósticos. Las cosas de la ciencia y la naturaleza se nos escapan de las manos. Así que les expliqué un poco lo que nos dijeron en su momento y aunque todo esto no lo entienden muy bien, su empeño ponen en entender la situación.
Papiguerrero también se lo contó a sus padres, que se quedaron helados, tampoco entendían nada.

Llegó el miércoles y fuimos al gine privado más cercano, para comprobar que todo estaba bien y empezar con los trámites del control del embarazo una vez que nos confirmaran de cuantas semanas estaba. Ya habíamos ido el lunes anterior al médico de cabecera para que nos mandara todos los análisis, pero esto os lo contaré en la siguiente entrada.