Tras la revisión en la semana 13
en la clínica privada y comprobar que el hematoma había desaparecido, la
doctora nos tranquilizó diciendo que no nos preocupáramos por las anomalías y
nos aconsejó, si queríamos quedarnos tranquilos, que visitáramos a otro doctor,
de la misma clínica, que estaba especializado en la búsqueda de cualquier tipo
de patología y si, después de ver al doctor, queríamos hacernos el análisis
cromosómico, pues adelante.
Así que, según salimos de allí,
pedimos cita para aquel doctor. Y llegó el día de la cita, y acudimos nerviosos
a ver a nuestro pequeño guerrero. Entramos en la consulta y nos recibió el
médico, un chico encantador, que nos explicó con todo detalle lo que iba a ver.
Nos tranquilizó y nos dijo lo que suelen decir en estos casos: “ Primero lo veo yo y luego os lo explico”.
Así que os podéis imaginar los nervios que pasamos. Menos mal, que en la
consulta había música clásica de ambiente y eso ayuda mucho. Empezó a tomar
medidas del embrión. Mirando aquí y allí, haciendo doppler para ver cómo
funcionaba el cordón umbilical y más cosas que a nosotros se nos escapaban. Y
de repente nos pregunta “¿Sabéis el sexo?” A lo que respondimos que no, “ ¿Lo
queréis saber?” Nos miramos sonriendo. Si el médico nos hablaba de esto es porque
estaba todo bien. Si! Dijimos los dos a la par. “Pues es un pitufo y está todo
bien” Nos dijo el médico sosegado. No se nos olvidarán esos momentos en la
vida.
Una vez que había comprobado que
estaba todo bien, nos puso la eco 4D, y vimos a nuestro guerrero moverse. Nos
encantó y parecía que todo seguía bien.
Una vez que terminó la eco, nos
enseñó en el ordenador las imágenes y nos fue explicando una a una, cada medida
que había tomado y lo que significaba. Incluso llegamos a pensar que nos estaba
dando demasiada información, pero aún así, nos tranquilizó muchísimo.
Le preguntamos por el análisis
cromosómico y aunque nos dijo que él no lo veía necesario, decidimos hacerlo.
Salimos de la consulta e
informamos enseguida a la familia, primero que todo estaba bien y después, que
era un NIÑO y ya teníamos su nombre. El significado de su nombre era “el
deseado”. Ya empezábamos a creérnoslo un poquito más cada día, pero aún
quedaban muchas semanas de espera.
Lo siguiente fue informar en el
trabajo, donde yo había contado a los compañeros que estaba de baja por mis
problemas de hipotiroidismo. No quería contar nada hasta ver qué pasaba.
Únicamente lo sabían dos personas y el responsable de personal, así que aunque
muchos se lo imaginaban, confirmé sus suposiciones al contar el motivo de mi
baja.
Os contaré como continuamos con las revisiones,
porque fue una vez embarazada cuando me descubrieron la presencia del trombo en
mi pierna derecha, pero esto os lo cuento en la siguiente entrada.
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